La combinación de la academia y el conocimiento del territorio llevaron a Javier Alonso Santiago Velásquez a convertirse en el nuevo director territorial de la Agencia Nacional de Tierras. Esta es una responsabilidad que recae en los hombros de un profesional Ocañero que entiende la importancia de la tierra para los campesinos, y la posibilidad de poder acceder a la tierra en clave de derechos, ¡el derecho a la tierra!




Sin desconocer los problemas históricos y difíciles de resolver, la Agencia Nacional de Tierras tiene una macro meta de 3 millones de hectáreas por adjudicación y compra, 7 millones de hectáreas en formalización y 1 millón por catastro multipropósito; esa es la responsabilidad que asume el Gobierno del Cambio y la Agencia Nacional de Tierras con las comunidades campesinas e indígenas de Colombia. Meta a la cual se espera aportar desde la dirección territorial en Norte de Santander.

El panorama en relación con la Agencia Nacional de Tierras para el país es favorable, pues se avanza en un proceso de reingeniería y reestructuración; actualmente se cuenta con 22 Unidades de Gestión Territorial, y, se aspira a que para el segundo semestre de 2023 existan 32 unidades (una por departamento), lo que permite agilizar los procesos y tomar decisiones para garantizar el derecho a la tierra a las comunidades rurales, sean indígenas, afrodescendientes o campesinas.
“La Agencia ha venido haciendo un esfuerzo grande para garantizar el derecho a la tierra; al día de hoy en 9 meses de gobierno se han formalizado 1.4 millones de hectáreas, un hito histórico en la entrega y titulación de tierras a las comunidades rurales que marcan la voluntad que tiene este gobierno para avanzar en la puesta en marcha de la Reforma Rural Integral” Javier Santiago.
Hay voluntad, capacidad humana, física y técnica para garantizar desde la política gubernamental el cumplimiento del Acuerdo de Paz, aquí está la Agencia Nacional de Tierras, como uno de los instrumentos para garantizar los derechos de los campesinos. El reto para el titular de la cartera en Norte de Santander es estar a la altura del momento y responder a las necesidades frente a las expectativas de aportar a que el campesino acceda a su derecho a la tierra. Desde su juventud y dinamismo espera involucrar a más jóvenes rurales para que se apropien del campo, conozcan la Reforma Rural y se integren a trabajar la tierra.
¿Quién es Javier Alonso Santiago Velásquez?

Es un joven ocañero, titulado como Ingeniero Ambiental de la Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña, quien se destacó por la promoción de acciones encaminadas al trabajo en equipo. La literatura fue el instrumento que reveló su liderazgo; leer fue un gusto que despertó en la época escolar gracias a dos compañeros (lectores asiduos) a los que admiraba por el pensamiento crítico que expresaban; esa cercanía con los libros le permitió abrir la mente a diferentes visiones sumado a las palabras de su padre “el líder es aquel que enseña con el ejemplo y no con la teoría”. Junto con un grupo de amigos crearon el Movimiento Estudiantil JERA, buscando integrar la universidad a la sociedad, reconociendo el campesinado y abriendo caminos hacia el Catatumbo. De la mano de los campesinos fue conociendo las realidades de la región, generando poco a poco la convicción de la lucha por la vida, por la tierra, por el territorio.
“Soy un egresado orgulloso de la UFPSO, una institución que nos brinda el espacio de formación y conocimiento del territorio” Santiago Velásquez.
Previendo un conflicto entre campesinos indígenas, en el año 2012 se propuso desde la investigación, la reflexión ante la ampliación de los resguardos y la propuesta de reserva campesina para la construcción de un territorio intercultural en el que las dos comunidades puedan convivir acorde a su cultura y cosmovisión. Fueron tres años de investigación dónde Javier logró recorrer desde el municipio de El Carmen (vereda Santa Inés) hasta la cooperativa de Saphadana en Convención de lado a lado, fortaleciendo el conocimiento académico alrededor del territorio, despertando su interés por temas de la tierra, la importancia para las comunidades tanto campesinas como indígenas, y, sus formas de entender el territorio. Esta tesis colaborativa junto con una compañera de carrera, logró ser laureada.
“Lo que hicimos fue describir esas formas de apropiación del territorio, esas formas conflictivas que tiene, y, construir en el marco de eso una propuesta de ordenamiento ambiental, social y cultural que es lo que hoy encontramos en la sentencia T052-17” Javier Alonso Santiago Velásquez.
Cuando se estudia el conflicto de Colombia, nos encontramos con autores que han profundizado ampliamente el tema de la tierra, y, se identifica que este es la raíz del conflicto, por eso el punto uno del Acuerdo de Paz dibuja un nuevo campo colombiano: La Reforma Rural Integral. El anhelo del Acuerdo de Paz apunta a solucionar las causas que originaron el conflicto, por eso regiones como el Catatumbo que sufren asimetrías sociales, requieren una mirada para reconstruir la historia desde la apropiación y valor de la tierra.
Los diálogos constantes con los campesinos le llevaron a luchar por la dignificación de esta labor, una labor desempeñada por “aquellos que llevan la tierra hasta en las uñas”. “Pero es necesario que los campesinos tengan sus tierras, porque si no, estaríamos desconociendo su acción vital para poder desarrollarse”, puntualizó Javier Santiago.





