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Judith Torres, un alma de colores

Judith Torres, un alma de colores

El color siempre estuvo en Judith Torres Castro y en cada cosa que hacía en su época escolar, sin embargo, la decisión de ser artista la tomó a los 20 años de edad dando los pasos para formarse en La Escuela de Bellas Artes de la Universidad Francisco de Paula Santander de Ocaña.  Durante el día trabajaba como secretaria y estudiaba de noche en los talleres de arte de pintura al óleo, descubriendo en la pintura la oportunidad para sanar y ayudar a otros a mirar hacia dentro sus propios colores, texturas y formas.

En un principio imitaba grandes artistas, copiaba las obras a petición de amigos y familiares con fines decorativos; lo hacía a manera de hobby. Un día dejó la pintura para asumir el gran reto de estar al servicio de la vida, para gestar y cuidar de sus tres hijos, sin perder el color pues seguía allí dentro de ella invitándola a expresar sus emociones; regresó a la pintura como un refugio ya con el rol de mamá para empezar a ver el arte desde otra perspectiva, fue así como se interesó por estudiar Arte con énfasis terapéutico con el Instituto Europeo de Integración Sensorial IES y la Universidad Piloto de Colombia.

 “El arte me permite ayudar a otras personas enseñándoles desde mi experiencia personal que es una herramienta que permite que ellos también expresen sus emociones y puedan ver la amplitud que tiene para desarrollar muchos aspectos de la vida”. Judith Torres

La profesión artística como todo quehacer requiere de mucha constancia, disciplina, entrega, y en la obra pictórica requiere muchas horas de trabajo, desde el momento que se presenta una idea, desarrollarla y darle forma; Detrás de hacer un boceto y desarrollar la obra en sí, hay muchos momentos y horas de trabajo, meses de estudio y dedicación.

Sus pinturas al óleo sobre lienzo, acrílicos y técnicas mixtas reflejan ricos tonos que proporcionan a las obras su fuerza y empuje, virtudes propias de la identidad de su región, conservando las tradiciones como legado en su obra figurativa.

“Mi arte ha venido evolucionando precisamente porque le he dedicado más tiempo, porque quiero llegar a ser una artista que transcienda con un mensaje que ayude a los demás a través de la obra; amo hacerme una con la obra y dejar que el color me hable, esos son momentos que se dan dentro de ese ambiente de trabajo y conexión”

Judith siente que el arte es un don que tenemos todos los seres humanos que para desarrollarse requiere de un ambiente adecuado, por ello brinda un espacio al que llama Estudio Taller, en el que enseña técnicas básicas de pintura, dibujo y técnicas mixtas, teniendo presente el enfoque sanador porque a través del arte se puede transcender en la parte emocional.

“Uno con la pintura, no solamente está copiando, sino que está estimulando la sensibilidad, de poder plasmar ideas, poder desarrollar ideas que uno traiga en su interior y también de descubrir sentimientos y emociones”. De forma que, si la obra no queda estéticamente agradable, también cada participante pueda sentir el valor interno por la creatividad, el tiempo, el reconocimiento de sus propios trazos, y, la emoción que le ha colocado a la obra que ha realizado.

En el proceso que la artista brinda en su taller permite que el participante pueda descubrir que hay muchos estilos, unos que requieren más disciplina que otros, enseñándoles que lo importante es encontrar la armonía con la técnica que elijan.

“Yo pinto por la alegría que me da pintar, el estar acá en contacto con mis pinturas, el ver todo lo que puedo plasmar en ellas es muy satisfactorio, me llena de alegría también dar a conocer mi arte; a nivel profesional he encontrado respuesta y hallado la manera de vivir del arte, estoy comenzando en ese proceso”.

Cumplir con su misión de vida a través del arte es otra satisfacción;  poder enseñar, brindar talleres de arte con enfoque terapéutico que ha desarrollado en varios espacios, en el servicio de pediatría del Hospital Emiro Quintero Cañizares, con chicos en condición de discapacidad y con personas en rehabilitación por consumo de drogas en el Centro de Rehabilitación de Ocaña, oportunidades que le han permitido demostrar a los participantes cómo a través del arte pueden encontrarse así mismos y tomar fuerza, valentía y decisión de  trabajar y formar sus propias vidas.

A Judith le apasiona realizar obras por encargo, teniendo en cuenta las ideas y gustos de las personas para convertirlas en una obra única y personalizada. Siente que hay mucho color en su alma por eso si tuviera la oportunidad de volver a empezar seguiría eligiendo el arte, sueña con llevar la pintura a muchas partes, reconoce que Ocaña es la ciudad que la ha formado y hay mucho por hacer y aprender, por eso desea seguir participando en espacios de arte a nivel nacional e internacional para seguir sumando experiencias y aprendizajes que pueda transmitir en su Estudio Taller Judith Torres.

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