Arepas, empanadas y croquetas de yuca, un emprendimiento artesanal que sabe delicioso.
Orlando Acero Lizcano, un emprendedor de Cáchira, Norte de Santander, vivía en el corregimiento La Carrera, junto a su esposa y sus hijos. Trabajaba como tendero y agricultor, y su esposa se dedicaba a cuidar sus pequeños; sin embargo, en el año 2006 todo cambió, y sin tener tiempo, tuvo que empacar y salir huyendo con los suyos.
Se enfrentaba al desplazamiento y con esto a un panorama desconocido, sin rumbo, con preguntas y sin explicaciones.
Pero debía continuar su camino y sobrevivir porque así lo merecían los suyos. Como buen campesino, pensó que aunque ya no tenía tierra para cultivar, podría transformar alimentos y fue así como intentó con papa; sin embargo, tuvo que desistir de la idea, porque aunque es un alimento básico, el precio se disparó y fue muy difícil sacar el proyecto adelante.
En Girón, Orlando no se quedó con los brazos cruzados, como dicen por ahí. Agarró el toro por los cuernos, y con su deseo de hacer algo innovador, pensó en la yuca.
Comenzó desde cero con un molino prestado, vendiendo puerta a puerta, y con el pasar del tiempo sumado a su esfuerzo, empezaron los frutos. Trabajar con este producto no fue fácil, hizo miles de pruebas para poder saber cómo procesar el alimento y cómo sacar productos ricos, de calidad y duraderos; hasta que pudo crear la masa con herramientas básicas.
El emprender no solo es de ganas, si no de constancia y sacrificio.
“Gracias a mi esposa pude continuar con la iniciativa, pues a pesar de que cada uno trabajaba de manera independiente para solventar los gastos del hogar, al llegar a la casa uníamos fuerzas hasta las madrugadas, para empacar croquetas y tener listos los pedidos” relata Orlando, llevándose sus manos a la cara para limpiar sus ojos mojados por las lágrimas, pues recordar sus inicios le traen nostalgia.
Su primera producción fue de 60 paquetes de croquetas; en la actualidad no solo ofrecen croquetas, si no arepa y empanadas (derivadas de yuca), vendiendo mensualmente 4.000 paquetes de croquetas, 1.000 de arepas y 1.000 de empanadas sin perder el sabor de lo hecho en casa.
Pero ¿Por qué la yuca? Para el señor Acero, no fue más que una opción de innovación. Este alimento es consumido por todos los colombianos, pero no de la manera en que lo pensaba Orlando.
Después de un año larguito, estableció su distribución de productos en Girón, Pie de Cuesta, Florida Blanca y Bucaramanga, siendo los restaurantes sus clientes fijos, pues por ser un producto 100% natural, requiere una cadena de frío para el consumo.
Cuando Orlando habla, sus ojos brillan, y es un brillo que refleja sencillez, compromiso, esperanza, gratitud y oportunidades, esas que le permiten que hoy garantice 4 empleos directos.
“Hay que luchar por los sueños, por lo que uno quiere, porque el que persevera alcanza”
Orlando










