Síguenos en

La epilepsia no limitó la habilidad del plumillista

La epilepsia no limitó la habilidad del plumillista

Aunque la epilepsia se confabuló con el miedo amenazándolo con abandonar la pintura, logró vencer y, hoy se considera uno de los mejores plumillistas del país.

Carlos Fernando Carrascal es el único plumillista que tiene la provincia de Ocaña, se ha destacado por su obra “Cable aéreo” y su impecable trabajo que detalla la arquitectura de  municipios como El Carmen.

Carlos Fernando Carrascal

Siendo muy joven la epilepsia amenazó con alejarlo de su arte, pero todo obró para bien, y el tratamiento médico logró los mejores resultados en un hombre que como Carlos Fernando presenta la región a través del arte.

Inicios

Cuando estaba niño veía a su tío Álvaro colorear fotografías y a medida que fue creciendo veía a su tío construir maquetas, ahí descubrió una gran sensibilidad por el arte, esa que pasó al coloreo de fotografías en oleo.

En el año 1988 pintó su primera obra, Santa Rita, de la cual tomó foto a blanco y negro, y la dibujó de una manera distinta.

Obras de Carlos Fernando Carrascal cuando sufría convulsiones. Algunas de estas obras reposan en su apartamento en Ocaña.

Con el tratamiento de su enfermedad conoció al neuropediatra Carlos Medina Malo quien le comentó que en una visita a un país europeo había conocido una calle convertida en una galería cuya exposición eran obras realizadas por pacientes epilépticos quienes presentaban obras únicas e irrepetibles.   Carlos Fernando le comentó que él también tenía unas obras en casa de unas figuras que veía cuando dormía, pero que a nadie le llamaban la atención, y prometió regalarle una.  Esperó soñar una vez más, y le preparó el regalo al médico con su visión más reciente, y vaya sorpresa para él cuando supo que la obra estaba expuesta en la sala de Medina.

Obra resultado de un sueño

Carlos Fernando de regreso en Ocaña comenzó a complicarse.  Ya no podía tener una vida normal, porque su cuadro clínico se lo impedía, y eso motivó a que Don Fernando (padre de Carlos Fernando) se comunicara de urgencia con el neuropediatra y le comentara la situación, razón por la cual viajó de urgencia a la valoración en la capital.

Durante los exámenes de valoración estaba la medición de tiempo en el desarrollo de actividades, entre ellas la pintura, esa habilidad que pidió no se la borraran de la mente, pues las advertencias médicas incluían que uno de los efectos de la cirugía podía ser perder la memoria.  Por fortuna la advertencia nunca se hizo realidad y contrario al pronóstico, Carlos Fernando desarrolló aún más su habilidad.

Después de la cirugía quedé con un frío que no soportaba, pero pensé que era por estar en Bogotá, llegué a Ocaña y seguía igual, con decirles que fui a un paseo familiar a Santa Marta y yo la pasé con zapatos y medias en la playa, y las samarias me decían “oye chico, qué te pasa”?: Menciona entre risas Carlos Fernando.

Plumillista Carlos Fernando Carrascal

Bellas Artes en Ocaña fue un gran apoyo para Carlos Fernando, especialmente un docente que le ayudó a explorar más allá de lo  común para la mayoría, y fue allí donde apareció la plumilla, técnica que lo ha hecho merecedor de grandes reconocimientos entre ellos la participación en Salones regionales y  el salón nacional de artistas realizado en la ciudad de Bogotá, lo que permitió que la obra fuese expuesta en una sala de la Universidad Nacional.

Aunque Carrascal intentó con tintas de colores, a su parecer fueron  muy fuertes, por lo que decidió quedarse con el sepia, gris y negro.

Marinella Verjel Chacón

Al lado de Carlos Fernando ha estado una gran mujer Marinella Verjel Chacón – su esposa y  quien es la primera admiradora de su arte y la promotora de que sus obras se conozcan cada día.

Marinella Verjel Chacón, esposa de Carlos Fernando

El miedo es un gran limitante.  Miedo a regar la pintura, a que se haga un tachón o escache; Por eso hay que aprender a vencerlo: Carlos Fernando Carrascal.

Publicaciones Relacionadas