Ricardo Llanes es un músico campesino, quien ha recibido del arte muchos momentos de alegría, satisfacción y amistades, además de la oportunidad de conocer diferentes sitios y comunidades en el país representando su tierra por medio de festivales, concursos, presentaciones en las que era invitado junto con otros artistas de la región.

A los 7 años de su vida recibió un inolvidable regalo de parte de su padre: un requinto, en instrumento que lo cambió para siempre. Empezó a sonar las cuerdas y poco a poco, con su agudo oído con el que escuchaba a los grandes ejecutar la guitarra comenzó un camino que le ha dado reconocimiento por su talento, dedicación y constancia.
Ricardo hoy tiene 80 años de vida, años pasados por las cuerdas de las guitarras, cuatros y requintos que guardan en cada nota una historia de la cultura campesina.
La semana pasada tuvimos el privilegio de visitarlo en su hermoso terruño. Es una acogedora casa de tapia pisá, adornada por una espesa vegetación que rodea las montañas del corregimiento de Pueblo Nuevo en Ocaña. En medio de un café compartió recuerdos; habló de aquellos tiempos en los que el talento primaba en el arte, cuando muchos aprendían sin escuela, guiados por el oído, la observación y la memoria.
Él caminó por ese sendero. Después de ver a algún músico tocar en espacios públicos, Ricardo se escondía entre los cafetales para practicar. Colocaba los dedos en la guitarra exactamente como los había visto, apoyado en su gran memoria y su buen oído. Con el tiempo, esa habilidad le permitió acompañar a músicos profesionales, incluso sin conocer partituras, sumando aprendizajes en cada encuentro.
Uno de los momentos que relata con emoción, fue cuando participó en un concurso en Mariquita, Tolima. Uno de los jurados le confesó que sufría al verlo tocar la guitarra al revés, pensando que se había equivocado, sin saber que Ricardo es zurdo:
“Yo sufría al ver eso, pero cuando tocó me sorprendió, lo hizo muy bien”, le comentó el jurado del certamen.
La música ha sido para él un camino lleno de momentos entrañables, de encuentros con amigos y de reconocimientos. Ha tenido la oportunidad de acompañar a grandes músicos como Carlos Guillermo Lemus, Flaminio Molina, Fernando Restrepo, Luis Claro y Rafael Lázaro, a quienes admira y recuerda con nostalgia.
¡Tiempos que se van!, una frase que pronunció con un profundo suspiro… -pero queda la satisfacción de haber complacido a mucha gente, afirmó Ricardo.




“Los aplausos me los llevo en el alma, porque son el reconocimiento de la gente para ese arte que hacemos”.
En las madrugadas, mientras ara la tierra, canta. Así aligera la jornada con su melodía, una herencia que reconoce como parte de su historia familiar: su abuelo tuvo 12 hijos y todos eran músicos. Por eso cree que la música corre por su sangre, y hoy esa herencia continúa viva en su hijo y su nieta, quienes siguen el camino artístico.
“Conozco a Ricardo desde hace mucho tiempo, fue gran amigo de mi padre. Es un gran ser humano, un gran músico y un intérprete admirable. A su edad, nos deja un legado no solo para Pueblo Nuevo, sino para Ocaña, el Catatumbo y todo Norte de Santander”, afirma Juan Carlos Manzano, gestor cultural.
Afirma Juan Carlos que uno de las conexiones clave para que Ricardo mantenga su alegría y sensibilidad es su cercanía al campo, la cual es además fuente de inspiración.
Ricardo, por su parte, insiste en la importancia de la disciplina y la constancia para desarrollar cualquier talento. Invita a aprender a usar la tecnología, pero también a saber desconectarse, a escuchar la naturaleza, a sí mismo y a los demás. Según él, es allí donde nacen la inspiración y la creatividad que dan vida a nuevos talentos.
Por fortuna, la trayectoria artística fue reconocida por el Ministerio de las Culturas, las Artes y Los Saberes a través de la Estrategia del gobierno Nacional “Cultura con Dignidad Mayor” y goza de un beneficio que no es otra cosa que una honra a su trayectoria y dedicación.
Nota: Cultura con Dignidad Mayor es una iniciativa del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, el Ministerio del Trabajo y el Departamento para la Prosperidad Social (DPS), que busca beneficiar con una renta básica solidaria mensual a artistas, cultores, creadores y sabedores de toda Colombia, como reconocimiento a sus oficios y trayectorias culturales.
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